La historia del AC Cobra es una de las mejores del mundo del automóvil. A un granjero de Texas (y piloto), Carroll Shelby, se le ocurrió elevar a la quinta esencia el spider inglés AC Ace poniéndole con calzador un motor americano V8 y crear así un Cobra que respiraba fuego. Quizá, suena a fantasía, pero es verdad. El motor americano fue el entonces nuevo Ford V8 de de bloque corto que en principio tenía 2,6 litros y al que luego se le unió otra versión de 4,2 litros. Fue este último el que se instaló en el AC aumentando ligeramente el peso del AC.
Aunque el éxito no le llegó hasta que se construyo el Shelby Cobra Daytona Coupé, el Cobra estaba orientado a la competición, ligero, potente y con un habitáculo más digno de una barchetta italiana que de un spider inglés.
AC se quedó impresionada con el rendimiento del V8 de Shelby. El Cobra 289 alcanzaba los 250 Km/h y alcanzaba los 100 Km/h en sólo 5,5 segundos. Desechando el contrato que tenía con Ked Rudd, quien proporcionaba los motores originales de 170 Cv. y 2,6 litros del AC Ace.
El V8 de origen Ford
Pasado un año de su fabricación, el motor de 4,2 litros se sustituyó por uno de 4,7 litros dando como resultado el Cobra 289, el segundo de los modelos más conocidos de la marca de todos los tiempos. Los pasos de rueda no se ensancharon, con lo que el V8 Cobra y el Ace eran casi iguales a excepción, claro está, de su relumbrante transformación.
Aunque se muestra más tímido que el 427, no hay que subestimarlo puesto que alcanza lso 250 Km/h y acelera de 0 a 100 en poco más de 5 segundos.
Los últimos Cobra 289 recibieron el nombre de Sport y tenían los anchos pasos de rueda del modelo 427. A pesar de ser el hermano pequeño del gran Cobra, 427, el 289 fue muchos aspectos el coche más utilizable; hasta los aficionados a los modelos AC así lo dicen. Sus pasos de rueda más pequeños y menos ostentosos hacían que su potencia fuese más utilizable. Shelby continua fabricandolos como en 1962 bajo el código CSX-7000.
Los Shelby Cobra son muy populares en las concentraciones de clásicos
Después de que Aston Martin estableciese la referencia de coches capaces de acelerar de O a 160 km/h en 25 segundos, El AC Cobra 427 demostró que era fácilmente superable y la establecíó, usando el mismo truco en 13,8 segundos. Era un automóvil increíble, copn unas prestaciones impresionantes que rápidamente lo convitió en uno de los automóviles clásicos por excelencia. La tecnología de los neumáticos había evolucionado mucho; actualmente pocos automóviles pueden tener esta capacidad. El 427 incluso se mofaba de su hermano pequeño, el Cobra 289.
Cobra 289
El 289 había nacido cuando el tejano Carroll Shelby decidió que el futuro de las carreras pasaba por usar uno de los potentes motores americanos V8 de nueva generación en coches deportivos ingleses. Parece que no le importó demasiado cuál de ellos escoger, todos eran más ligeros y pequeños que sus oponentes americanos y muy apreciados por los estadounidenses.
Se decidió por el AC Ace. Quizá pensó que una modesta fábrica de coches estaría más abierta a sus ideas. El motor Ford V-8 está colocado tan perfectamente en el Cobra que es fácil olvidar que su chasis y la carrocería estuvieron diseñados para motores menos potentes. Aquí, el filtro de aire circular está resguardado del calor del motor por una capa protectora; así sólo puede entrar aire frío en el motor por la toma de aire practicada en el capó.
De esta manera la pequeña factoría de AC se vio golpeada con toda la fuerza de las ideas de Shelby para una máquina, el Cobra 289. A principios de los años 60, este coche obtuvo un éxito total en todas las carreras del mundo, pero poco a poco vio como Ferrari iba comíéndose su terreno. Al mismo tiempo el largo y rumoroso Chevrolet Corvette, con su motor de 7 litros, intentaba también usurpar el reinado del Cobra en los coches de transformación. Y lo que es peor, Ford parecía haber perdido interés en su modelo financiando a disgusto las continuas carreras (ahora sabemos que el dinero y el tiempo que Ford tenía se destinaba a !a creación del que sería el GT 40).
Interior
Sea como fuere, no había ya manera de aumentar la potencia del 289 sin comprometer seriamente su fiabilidad. Por eso, una noche de diciembre del año 1963, alguien sugirió como solución en la tienda de Carroll Shelby, que podría instalar el motor V8 de bloque largo que Ford empleaba en el modelo Galaxie para las carreras. Shelby ya se quedó maravillado ante la posibilidades de la propuesta meses atrás, pero era la primera vez que tenía la oportunidad de probar uno con su tamaño. Era un motor con radiador más grande, con unas ballestas de suspensión con láminas mejoradas, llantas más anchas y neumáticos sobredimensionados. Había llegado el prototipo del Cobra 427.
Poco después el equipo de Shelby probó el modelo en un circuito. El chasis era aún el mismo de chapa transversal que tuvo el AC Ace y que había soportado la potencia del Cobra 289, pero no pudo con el peso, la potencia y el par de torsión del 427. El equipo de Shelby, ayudado por Ford , le fabricó un chasis con muelles helicoidales y no con el viejo diseño de láminas. El modelo fue entonces cedido a AC para su construcción con un chasis más resistente y ancho y con armadura sobre puntales extra. En vez de crear una carrocería totalmente nueva, se transformó la del 289 simplemente dándole unos pasos de rueda desmesuradamente anchos para poder así colocar bien las nuevas ruedas tan anchas.
Motor
La respuesta que obtuvo este modelo Cobra 427 fue arrolladora, las revistas de automóviles lo calificaron instantáneamente como una máquina tremenda y resuelta. Pronto el Cobra 427 saltó a la fama, pero sus ventas fueron escasas, quizá su potencia apartó de su compra a los posibles usuarios. Incluso también fue mal en los Estados Unidos, donde el Cobra 427 SIC (un coche de carreras) fue el más popular. Sea como fuere, la leyenda del Cobra 427 continúa fortaleciéndose cada año; se fabricaron un número incomparable de réplicas en miniatura y supuso el renacimiento de la propia realidad de AC.